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Recambio de luminaria pública: nadie advierte sobre el riesgo de contaminación por mercurio


En estos momentos en Balcarce se debate entre lo apropiado o no de que el Municipio tome más deuda a través de un crédito de alrededor de 9 millones de pesos destinados a la obra de recambio de las luminarias en las principales avenidas y accesos de la ciudad, reemplazando las viejas lámparas de mercurio por la moderna iluminación led. Según manifestó públicamente el Secretario de Hacienda local, Francisco Ridao, esta es una excelente oportunidad para acceder a dicho préstamo dado que será destinado a mejorar la calidad de vida los vecinos, máxime teniendo en cuenta que la anterior gestión, según aseguró, "entregó un municipio quebrado al que nadie le daba más crédito".
Más allá de analizar la conveniencia de encarar semejante nivel de endeudamiento en este contexto de crisis, lo que nadie explica, tal vez por falta de idoneidad o conocimientos específicos en el tema, o por la falta de repreguntas, es la manera en que se tratan los deshechos que resultan del retiro de la vieja luminaria. Es que la misma contiene lámparas a base de mercurio, elemento que puede causar, incluso en cantidades mínimas, graves problemas de salud ya que es peligroso para el desarrollo intrauterino y en las primeras etapas de vida. Además puede afectar los sistemas nervioso e inmunitario, el aparato digestivo, la piel y los pulmones, riñones y ojos, según consta en los informes de auditorías realizados periódicamente por la Organización Mundial de la Salud.


En nuestro país son cientos los municipios que informaron acerca de planes para reemplazar la iluminación pública por iluminación led, provistas por las empresas GLS, propiedad de Alejandro Jaime Braun Peña, primo del jefe de Gabinete nacional, y Philco, compañía traída al país por Jorge Blanco Villegas, tío del presidente de la Nación. Adjudicaron los contratos a través de licitaciones, pero en ningún caso dieron cuenta de cómo destruir el material antiguo o si es que se hace.

Según Mario Caparelli, abogado y presidente de la Asociación Inquietudes Ciudadanas, una ONG con una vasta experiencia en temas ambientales, "esas lámparas usadas tienen que ser destruidas, mandadas a un sitio de disposición final como residuo tóxico. No solamente que tengan mercurio sino que tenga otros componentes que también ya se consideran tóxicos, como lámparas fluorescentes por ejemplo. Es grave porque se violan leyes nacionales y supranacionales". Advertencias a tener en cuenta ya que el debate excede lo financiero y lo político, ya que se conecta en forma directa con la salud y el bienestar de toda la población.

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