El piloto argentino de Fórmula 1 pasa unos días relajados en su Pilar natal y hace cosas de "ser humano normal" antes de volver a la exigencia.
FRANCO COLAPINTO está en la Argentina tras una extenuante temporada en la Fórmula 1 en su primer año con Alpine y recarga pilas para lo que será un exigente 2026. En la ciudad bonaerense de Pilar, donde nació y se mueve como pez en el agua, el pibe de 22 años se muestra con total naturalidad y es uno más, aunque en realidad sea uno de los 22 privilegiados que pueden subirse a un coche de la máxima categoría del automovilismo mundial.
Colapa es de carne y hueso, señores. Y lejos del lujo y el jet set que rodean a su colega y campeón Lando Norris, que vacaciona en un exclusivo centro de esquí francés, Franquito bebe leche chocolatada mientras se saca selfies con la muchachada en plena calle o va a la carnicería que vende el osobuco a 13.000 pesos el kilo para retratarse con el carnicero en el que compraba las milanesas cuando su mamá lo mandaba a hacer algún mandado.
Atento, como cuidando el bolsillo por los precios de los diversos cortes, se lo vio al corredor de Fórmula 1 junto con su padre y el changuito de las compras en el supermercadito barrial.
Hace algunos días fue a entrenarse en el humilde gimnasio del Club Atlético Pilar y se puso la camiseta sin ningún prurito para grabar un video en el que dejó su expresión de deseos: "¡Aguante El Rancho, papá!".
Después de celebrar el Año Nuevo con su gente, Colapinto retornará a Europa en los primeros días de enero para continuar con la exigente preparación. El 23 de ese mes, en Barcelona, participará junto con su compañero Pierre Gasly de la presentación del A526, el auto con el que encararán el próximo campeonato.
Fuente: El Gráfico
