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Rosca semanal de pasillo
Del 24 al 30 de enero

De mendigo a millonario

En medio de la definición de sus nuevas autoridades, el PJ bonaerense está discutiendo quién se queda con qué sillón en la estructura partidaria. Aunque el libreto oficial habla de "unidad" y de evitar internas que solo sirven para regalar munición al adversario, la letra chica es bastante más compleja. El Movimiento Derecho al Futuro (MDF), que responde al armado del gobernador Kicillof, no estaría dispuesto a firmar cualquier cosa: exigen un reparto ecuánime de cargos, no solamente lo que sobró de la comilona. Nada de acuerdos casi artificiales, donde todos sonríen para la foto pero después los cargos estratégicos quedan en las mismas manos de siempre. Pero lo más interesante está pasando en Balcarce, donde la conducción actual del justicialismo local, aunque alguno afirme que “pone huevos en todas las canastitas”, habría cerrado un pacto de "no agresión" con La Cámpora. No es amor, es pragmatismo: ante la avanzada territorial del kicillofismo, mejor entenderse con el vecino conocido que dejar entrar al nuevo inquilino. La prueba está en el manejo discrecional de los padrones, en el que las nuevas afiliaciones fueron "decapitadas" categóricamente. En el peronismo, las alianzas son tan volátiles como necesarias, y el enemigo de hoy puede ser el salvavidas de mañana.




No toca botón

Un funcionario de alto rango del círculo íntimo del intendente Reino estuvo mandando señales que no pasan desapercibidas. En los últimos días envió enigmáticos mensajes en clave electoral a diversas personas del ambiente político local, y entre los destinatarios apareció un nombre que llamó la atención: un ex concejal de la oposición al que calificó nada menos que como “muy valioso”. El detalle no es menor en un contexto donde cada palabra se pesa y cada gesto se interpreta. Eso sí, el funcionario se habría encargado de dejar en claro su lealtad inquebrantable al intendente, como quien tiende puentes pero sin quemar las naves con el jefe. La pregunta que empieza a circular en los pasillos es si estos contactos son tanteos aislados o si ya están planeando una plataforma electoral plural para 2027, con actores y actrices de distintos pagos. Porque cuando un funcionario de peso empieza a elogiar dirigentes de la vereda de enfrente, algo se está cocinando, aunque todavía no esté en el menú.




No de nuevo, decía

Si alguien pensaba que el clima en la oposición legislativa no podía empeorar, claramente no conocía el poder destructivo de una ordenanza presupuestaria mal leída. El ambiente hostil que se respira desde diciembre, con bloques fragmentados y egos heridos, encontró un nuevo combustible: la discusión por el Presupuesto municipal. En la última sesión extraordinaria se aprobó por mayoría un "parche", una modificación sobre algo que directamente no estaba previsto en el texto original. El detalle no sería menor: evidentemente a alguien se le pasó algo importante cuando votaron la ordenanza madre. Y claro, cuando los errores salen a la luz, también salen los dardos. Un edil que ingresó en diciembre no se guardó nada y cuestionó públicamente que “nadie se tomó el trabajo de leer” el presupuesto antes de aprobarlo. La frase cayó como un balde de caca en la cabeza entre los concejales que ya estaban en funciones, y habían votado a favor del proyecto original. Las caras de simpatía brillaron por su ausencia: entre miradas cruzadas y silencios incómodos, quedó claro que se había tocado un nervio sensible. Ahora además de pelearse por cuestiones ideológicas, se pelean por quién leyó o no leyó la letra chica. El deterioro del clima opositor tiene nuevos capítulos.