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MEJOR NO HABLAR DE CIERTAS COSAS


Mientras José Coronel de 39 años se recupera del grave ataque recibido por un patovica, lo que le provocó una fractura de cráneo y un hematoma cerebral, hoy circuló la versión de que el agresor no sólo no se encontraría capacitado para esas tareas, sino que antes de la agresión ya lo habrían atacado a golpes junto a otros colegas, en el interior del boliche. Y lo más curioso: el local bailable no tenía vigente la autorización necesaria para la venta de bebidas alcohólicas.
Con estos primeros datos preocupantes la pregunta es: ¿quién controla estas actividades y quién protege a quienes asisten a esos lugares?

EL CUENTO DE LA BUENA PIPA

Parece una cuestión eterna y de nunca acabar: se toman acciones cuando ya ocurrieron las tragedias. Con la cercanía en tiempo y espacio, está más latente que nunca la muerte de un chico de 19 años en el exterior de un boliche bailable en la ciudad de Villa Gesell. Allí también se cuestionó el accionar (y sus responsabilidades) del local y su personal de seguridad. En otros aspectos, y más lejos en el tiempo, nadie puede olvidar la tragedia de Cromagnon, que a pesar de haber ocurrido en la capital del país, sentó un precedente en cuanto a las medidas de seguridad de esos espacios, a lo largo de todo el país. Más allá de las diferencias entre los casos mencionados, los mismos una vez que tomaron estado público desnudan las graves falencias en los controles, tanto desde el Estado como de la policía: nadie puede hacerse el desentendido cuando se dice que los menores de edad, muchas veces muy chicos, están tranquilamente compartiendo un momento con amigos sin saber los peligros y riesgos que ello implica, cuando debería ser todo lo contrario.
Sin entrar en detalles puramente jurídicos, aunque no se aplicaría el término corrupción (que no siempre implica que haya dinero de por medio), en este aspecto de antaño lo que se vislumbra es, al menos, negligencia.

LO QUE DICE LA LEY

Volviendo al caso del patovica de Balcarce, la ley provincial 13.964 decreta que para desarrollar su tarea los patovicas (SIC) deberán "aprobar el curso de formación Técnico Profesional en instituciones educativas públicas y privadas reconocidas por la Dirección General de Cultura y Educación, cuya capacitación estará orientada en técnicas no violentas de resolución de conflictos". Si se aplica o no, lo preocupante es la falta de acción del Estado, tanto a nivel provincial como municipal.

LA OPORTUNIDAD DE PREVENIR

Como se dijo anteriormente, cuando un hecho trágico sucede no hay manera de revertirlo. En este caso, por suerte, y más allá de que el atacante carga con la acusación de "homicidio en grado de tentativa", no hubo que lamentar víctimas fatales. Pero pudo haberla. Este gobierno local, que tal como ellos mismo pregonan "administra como nadie", tiene la chance de dar un vuelco en materia de seguridad y sobre todo en prevención. Hace pocos días elogiamos la organización de la última Fiesta Nacional del Automovilismo que fue brillante, y lamentablemente quedó opacada al tomar repercusión nacional el lamentable hecho de violencia.

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