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Cuatro muertes y más de 60 casos activos: ¿y el intendente?



Horas dramáticas se viven en Balcarce en torno a la pandemia que nos trajo, desde el primer caso allá por el mes de junio, el coronavirus. Lejos en el tiempo quedó la sorpresa que nos invadía cuando nos enterábamos si excepcionalmente se informaba que había un nuevo "caso sospechoso".

El devastador efecto que produce el paso del tiempo sobre el recuerdo de los hechos cotidianos también parece haber actuado sobre quienes tienen que tomar ciertas decisiones, a veces no muy simpáticas, y su postura ante la realidad incontrastable.

Como si fuese una película que vimos hace muchos años y de la que recordamos el argumento principal pero olvidamos los detalles, este gobierno municipal perdió la fuerza y el ímpetu que mostraba para poder enfrentar la pandemia. Atrás quedaron las conferencias de prensa en las que, previo discurso cuasi proselitista, el intendente aseguraba que la situación estaba controlada.

El tiempo además borró del mandatario -y de sus asistentes más cercanos- ese aura similar al glamour propio de la farándula, el que le permitió oportunamente estar en los titulares de los medios nacionales -escritos y televisivos- como quien había implementado una decisión revolucionaria (y que de alguna manera sí lo era) de las limitaciones del horario comercial, titulado por la mayoría como "toque de queda". También parecen haber quedado sepultadas en el tiempo las acciones que tan aceitadas se mostraban a la sociedad, y que aunque a más de uno les parecieron tiránicas, en los hechos demostraron estar acertadas. Por lejano que parezca, cuando sorpresivamente se decretó que el comercio todo sólo podría operar hasta las 16 horas la gente acató. Y se notó inmediatamente.

Tal vez eso, sumado a las restricciones para salir e ingresar a la ciudad de Balcarce hicieron, para los balcarceños, que el coronavirus fuese un problema ajeno. De otras latitudes. «Acá es muy difícil que ingrese» o «afecta a lugares grandes» fueron algunas de las apreciaciones que se escucharon de parte de algunos comunicadores locales quienes, entre la sumisión de quedar bien con el gobernante de turno sumado a la ignorancia propia de una situación nueva y desconocida, dijeron literalmente cualquier cantidad de sandeces.

Pasado el tiempo, lo que parecía tan remoto a nuestra comunidad pasó a instalarse como una real preocupación: desde aquel 11 de junio, fecha en que se confirmó el primer contagio de coronavirus en nuestro distrito, Balcarce posee la triste cantidad de cuatro balcarceños fallecidos víctimas del mortal virus, tan subestimado por muchos caravaneros de la nada misma. Sumando a la estadística los casi 170 contagios totales en poco más de tres meses, la gran pregunta es: ¿qué harán las autoridades en este contexto?

Porque no se puede soslayar el hecho de que pasados dos meses del inicio de la pandemia, luego de las aperturas comerciales y sociales permitidas por el Municipio (¿tal vez por presiones?), comunicadas en el peor momento del ascenso de la famosa curva de contagios en Argentina, y sobre todo en la provincia de Buenos Aires -según los datos oficiales del Ministerio de Salud-, comenzó la seguidilla de casos en nuestra comuna.

Esta madrugada falleció el cuarto vecino balcarceño víctima de covid-19. Citando al mismo intendente, «nadie se contagia porque quiere». Nada más cierto. Pero aplicando la pregunta a la inversa, ¿el Gobierno local no actúa "porque no quiere"? ¿O realmente hay sectores que ejercen algún tipo de presión para que todo continúe como si nada grave ocurriera?

Esteban Reino aprovechó -en plena pandemia- las bondades de no contar con casos confirmados en su territorio, como sí ocurría en distritos vecinos (y en aumento), para hacer uso de la tan nefasta "politiquería". Él y sus alfiles mediáticos sacaron tajada, por ejemplo, instalando falsedades como la que intentaba hacer creer a la sociedad que el gobierno provincial "lo castigaba" dejando a nuestro distrito sin recursos porque su intendente no pertenece a las filas del partido político oficialista. O como cuando equivocadamente -o maliciosamente- se quejaron públicamente porque -supuestamente- intentaban "traer contagiados" a Balcarce. Burdas operaciones político mediáticas.

Pero hoy el tiempo pasó. La situación cambió. Y la política cambió. ¿Estará preparado el intendente para "jugar" en una contienda igualitaria, sin tener que recurrir a patéticos argumentos que sólo sirven para llenar un titular y, en cambio, valiéndose únicamente de sus capacidades reales?

Como sociedad estamos inmersos en lo que nos preocupa: la pandemia y sus consecuencias. Pero, hablando de tiempo, en poco más de tres meses ingresamos en un nuevo año electoral. Y mientras al presidente del Concejo Deliberante lo mandan a sacarse la foto junto a la repavimentación de una calle, el reloj electoral ya está corriendo, para todos. Amén a esto, es indispensable que el intendente -o alguien- tome esta situación con la importancia que se merece.

Se están perdiendo vidas, ya no hay lugar para jugar a echarle la culpa a Montoto por el miedo a tener que pagar un costo político. Como si eso fuese más importante que cuidar la salud y el bienestar de los balcarceños.