

En medio de un escenario político marcado por la polarización, la Unión Cívica Radical de la provincia de Buenos Aires atraviesa días decisivos. Con las elecciones del 7 de septiembre en el horizonte, el partido que gobierna en 27 municipios -incluyendo Balcarce con Esteban Reino- dilata por el momento la alianza con La Libertad Avanza y explora la conformación de un espacio de centro que le permita capitalizar su fuerte arraigo territorial.
Las últimas semanas encontraron a los radicales bonaerenses en intensas negociaciones internas. Tras reuniones con los 27 intendentes del partido -todos del interior provincial- quedó claro el rechazo mayoritario a compartir lista con los libertarios. "No tienen experiencia ni criterio", disparan con dureza desde las filas radicales, al tiempo que observan con recelo el acercamiento del PRO a los hombres de Javier Milei.
La alternativa que gana fuerza es una alianza de centro que podría incluir a peronistas no kirchneristas y fuerzas vecinalistas. El senador Joaquín de la Torre aparece como principal articulador de esta opción, que buscaría sumar a figuras como los intendentes Julio Zamora (Tigre) y Fernando Gray (Esteban Echeverría). El cálculo no es menor: en distritos como la Cuarta Sección, los radicales creen poder imponerse tanto al kirchnerismo como a una eventual alianza PRO-LLA.
El calendario apremia. El 9 de julio vence el plazo para inscribir las alianzas, y la UCR deberá definir en los próximos días si avanza con socios o apuesta a la histórica Lista 3. Mientras tanto, el partido busca poner el foco en una agenda provincial que incluya temas sensibles como el estado de las rutas, la situación del IOMA y la seguridad.
En este contexto, los intendentes radicales emergen como figuras clave. Con fuerte presencia en la Quinta Sección -donde gobiernan Balcarce, Tandil y Ayacucho, entre otros 9 distritos que concentran el 10% del electorado bonaerense- confían en que el desdoblamiento electoral les permitirá capitalizar su gestión territorial. No obstante, persiste el debate interno entre quienes creen que el centro sigue siendo una alternativa viable y aquellos que, ante el avance libertario, prefieren mantener abierta alguna línea de diálogo con el oficialismo.
La pulseada no es menor. En diciembre vencen los mandatos de cinco senadores y nueve diputados radicales, y el partido necesita mantener su representación en la Legislatura bonaerense. Mientras algunos intendentes como Reino apuestan a consolidar el perfil propio de la UCR, otros no descartan acercamientos puntuales con otros espacios. Los próximos 20 días serán cruciales para definir si el radicalismo bonaerense logra presentar una alternativa superadora a la grieta o queda atrapado en el nuevo escenario de polarización.