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Un febrero plagado de aumentos profundiza la pérdida del poder adquisitivo



La nueva ronda de subas en servicios esenciales vuelve a golpear a las familias, mientras la inflación desacelera sin aliviar el ajuste cotidiano.



Febrero arranca con un nuevo golpe al bolsillo de las familias, en un contexto donde el ajuste impulsado por el gobierno de Javier Milei empieza a mostrar efectos cada vez más profundos sobre la vida cotidiana. Aunque la inflación desacelera levemente, la acumulación de aumentos en servicios esenciales sigue erosionando el poder adquisitivo y tensionando los presupuestos mensuales.



Las proyecciones privadas ubican el índice de precios de enero entre el 2,3% y el 2,6%, por debajo del 2,8% registrado por el INDEC en diciembre. Sin embargo, los analistas advierten que esta baja resulta insuficiente frente a ingresos que no logran recomponerse, especialmente en los sectores medios, que enfrentan subas simultáneas en vivienda, salud, energía y transporte.



Uno de los rubros más sensibles vuelve a ser el alquiler, cuyo impacto dependerá del tipo de contrato vigente. Aquellos acuerdos que continúan bajo la Ley de Alquileres derogada tendrán en febrero un ajuste anual del 34,6%, según el Índice de Contratos de Locación (ICL). En términos concretos, un alquiler de $400.000 pasará a costar $538.400. En los contratos firmados tras la derogación de la norma, los aumentos son más frecuentes: un ajuste trimestral del 6,08% eleva un alquiler de $500.000 a $530.400; el cuatrimestral del 8,22% lo lleva a $541.100; y el semestral del 12,81% lo ubica en $564.050. En los contratos con actualización trimestral por IPC, el incremento de febrero será del 7,86%.



La salud privada también sumará presión al presupuesto familiar. Las empresas de medicina prepaga informaron a sus afiliados que en febrero aplicarán aumentos de entre el 2,8% y el 2,95%, subas que además impactarán en los copagos. Los usuarios pueden consultar las condiciones de sus planes y comparar prestadores a través de la plataforma digital de la Superintendencia de Servicios de Salud.



En paralelo, las facturas de servicios públicos volverán a ocupar un lugar central en la discusión económica de los hogares. Desde febrero comenzará a regir el Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (ReSEF) para gas y electricidad, con el objetivo de distribuir los costos de manera más pareja durante el año. Según datos oficiales, el 35% de los usuarios de luz pagará menos de $22.000 mensuales, el 66% menos de $44.000 y el 81% menos de $67.000. En el caso del gas, durante el invierno el 56% de los usuarios abonará menos de $14.000, aunque el monto final dependerá del consumo y de la situación patrimonial de cada hogar.



A estos incrementos se suma el regreso del ajuste mensual en el servicio de agua. El Gobierno dispuso el levantamiento del tope a las tarifas de AySA y restableció la actualización periódica, con un límite transitorio del 4% mensual entre enero y abril.



Recién después de estos aumentos estructurales aparece el transporte público, otro gasto cotidiano que volverá a subir desde febrero. En la Ciudad de Buenos Aires, el boleto de colectivo aumentará un 2,8%, mientras que en la provincia de Buenos Aires la suba será del 4,5%. Con la SUBE registrada, las tarifas en CABA irán desde $637,58 para recorridos cortos hasta $817,67 para trayectos de hasta 27 kilómetros. En territorio bonaerense, los valores oscilarán entre $721,08 y $988,63, según la distancia. Los usuarios sin SUBE nominalizada deberán pagar montos superiores.



Finalmente, los servicios de cable, internet y telefonía también registrarán nuevos aumentos. Las compañías del sector comenzaron a notificar subas que se ubican entre el 2,8% y el 3,5%, de acuerdo con la empresa y el tipo de servicio, luego del acuerdo salarial alcanzado con los sindicatos de telecomunicaciones.



Con esta nueva batería de incrementos, febrero se perfila como otro mes clave en el proceso de ajuste, donde la desaceleración inflacionaria aún no logra traducirse en alivio concreto y el deterioro del poder adquisitivo se vuelve cada vez más evidente en la economía cotidiana de los hogares.




Fuente: Código Baires

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